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Los entrenamientos basados en la estética, ¿Funcionan?

Jamie Lowe

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Jul 21, 2022

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Llevo escrito en el costado izquierdo de mis costillas una de las frases que llegó a mi mientras estaba en uno de mis ensayos de danza “El movimiento es para el cuerpo, lo que el sol es para las plantas”. Este último año he tenido un acercamiento hermoso y mágico hacia las plantas, guardo una profunda gratitud hacia mi compañero, el hombre con el cual bailo mi vida y que trajo a mí las plantas, a inicios del año 2021 él me regaló mi primera huerta para tener en casa de la cual he aprendido mucho.


Hoy quiero hablar de la relación que he ido encontrando entre la evolución de nuestros cuerpos humanos con el crecimiento de las sabias y sagradas plantas. Las plantas han sido en este último año de mi vida mis compañeras más fieles. Nunca he sido una persona de fiestas o multitudes, colapso muy rápido en los lugares muy ruidosos o con multitud de personas, por esa razón he priorizado a lo largo de mi vida los espacios de silencio y de soledad, de esta forma desde muy niña he sido curiosa con todo lo que me rodea y muy exploradora con mi propio cuerpo.


La otra cara de la moneda de esta parte de mi personalidad es que me ha costado socializar y relacionarme con otras personas, y sé que no es eso lo que irradio ya que mi profesión y a lo que me dedico hoy me ha llevado a la dirección de grupos a través de talleres y eventos, sin embargo, hay una Sandra muy abierta hacia las personas a la hora de brindar y dirigir actividades, pero hay otra Sandra muy introspectiva a la hora de hablar de su vida personal.


Esto generó por muchos años que fuese muy “fría”, no permitía que las personas vieran mis emociones y mis cambios de estado de ánimo, siempre muy alegre y positiva, era imposible para mí soltar una lágrima delante de otra persona, no me permitía sentir y vivir mi vulnerabilidad. Empecé a somatizar todas estas emociones estancadas dentro de mi cuerpo, por ejemplo, síndrome de ovario poliquístico desde los 14 años, colon irritable, dolores lumbares, en las rodillas, hombros, excesiva tensión en el cuello, falta de energía y vitalidad, entre muchos otros síntomas, los cuales no entendía porque consideraba que llevaba muy buenos hábitos sobre todo de alimentación, lo que no sabía era que estaba completamente desconectada de mi vida emocional, los que me conocen saben de mi amor hacia los libros y lo activa que es mi mente pero solo hasta hace poco me di la oportunidad de expresar más mi emocionalidad y esto se lo debo a las plantas.


En el artículo anterior hablé un poco de la técnica que diseñé de MOVIMIENTO CONSCIENTE inspirada en los 4 elementales de naturaleza para conectar con la ciclicidad de nuestro cuerpo y no perder su armonía, ahora quiero contarte un poco de la INTEGRALIDAD CORPORAL, entender la unidad y valorar cada parte del cuerpo de igual manera, todo esto a través de la observación y contemplación de las plantas. Una visión desde mi amada Anatomía hasta el abordaje de mi amor bonito por la Naturaleza.


Desde hace 3 años doy clases de Anatomía, me he enfocado sobre todo en estudiantes de yoga lo que ha llevado a que diseñe mis clases con un enfoque de UNIDAD, pues yoga traduce UNIÓN, donde no podemos ver por separado a nuestro cuerpo físico de nuestro cuerpo mental, emocional y espiritual. En biomecánica se habla del concepto de cadena cinética y de tensegridad donde gracias a la fascia que es un tejido conectivo con más inervación que los mismos músculos, sabemos que lo que pasa en una parte de nuestro cuerpo afecta a todas las demás partes. Por ejemplo, si tienes un esguince de tobillo, no solo se va a ver afectada esta zona si no que podrá afectar a la columna vertebral debido a la mala distribución de cargas que se da en nuestros pies.


En mi forma antigua de entrenar yo dividía a mi cuerpo, entonces un día era entreno para brazos, otro día para piernas, otro día para abdomen, y así… no estoy diciendo que eso sea un error, sin embargo, cuando me empecé a acercarme a las plantas comencé a comprender mi cuerpo de una forma distinta, de una forma en la cual no lo separara de sus partes. Cuando empecé a observar las plantas me di cuenta de cosas mágicas como por ejemplo que tienen las semillas en sus frutos, es decir, la forma en como empieza la vida de una planta que es a través de su semilla es la misma forma en la que termina, pero no como la muerte si no como el inicio de un nuevo ciclo, por esa razón el fruto cae al suelo y posee la semilla que le dará vida a una nueva germinación.


Esto me pareció auténtico, me sorprendía que todo el tiempo ha sido así y nunca me percaté de ello, las plantas se dan el espacio de florecer, pero saben que no pueden estar florecidas todo el tiempo porque eso no les permitiría vivir todo su ciclo, ellas se permiten germinar, crecer, expandirse, reverdecer y marchitar, viven plenamente cada una de sus etapas, para ellas no hay momentos buenos o momentos malos, simplemente está pasando la vida misma y se disfrutan en su ciclicidad.


Yo sentía que si en mi vida no me estaba floreciendo contantemente, mostrando frutos maduros día tras día pues algo andaba mal conmigo, esto es mucho más intenso en los emprendedores donde todo el tiempo queremos estar creando y no damos espacios a los ciclos para marchitar y empezar nuevos caminos. La sabiduría de las plantas es profunda y maravillosa, la subestimamos demasiado.


Cuando empecé a ver mi primera huertica crecer, fui mucho más consciente de las partes de las plantas y como una parte no puede vivir sin la otra, las plantas saben y entienden muy bien el concepto de unidad. Las raíces no creen sin la semilla, el tallo no crece sin la raíz, las ramas no se expanden sin el tallo, las hojas no se sostienen sin las ramas, las flores no se ven sin sus hojas y los frutos no brotan sin sus flores. Esta es una de las maravillas y cosas más perfectas que he conocido en mi vida y fue en ese mismo instante en el que me di cuenta que lo más parecido que había a esta unidad es el cuerpo humano.


Así fue como nació el programa más nuevo que tiene mi empresa Corporal Move al que lo llamé El Camino de la Flor, donde aprendemos a mover nuestro cuerpo desde la unidad y ciclicidad que nos enseña cada parte de una planta. A través de 8 sesiones de MOVIMIENTO CONSCIENTE aprendemos en primera medida qué es el cuerpo, luego hablamos de las semillas de nuestro cuerpo que las representé a través de nuestros pies, las raíces las representé con nuestras piernas, los tallos con nuestra columna vertebral, las ramas con nuestros brazos, las hojas con nuestras manos, las flores con nuestro rostro y los frutos con nuestro ser.


Me cuestioné la razón por la cual hemos priorizado partes de nuestro cuerpo para entrenar, fortalecer y tonificar y otras partes de nuestro cuerpo ni siquiera somos conscientes que existen. Si vemos las partes del cuerpo que más se entrenan vemos que en las chicas se prioriza las piernas, los glúteos y los abdominales, mientras que en los hombres se prioriza los brazos, el pecho y la espalda. Me pregunté ¿Por qué no entrenamos los tobillos? ¿Por qué no entrenamos las manos? ¿Por qué no entrenamos el rostro? Parece que estas partes el cuerpo no existieran, pero las plantas nos dicen que cada parte de nuestro cuerpo es igual de valioso e importante para la armonía de nuestro ser integral.


El Camino de la Flor es un programa que diseñé en primera medida para mí, quería aplicar tantos conceptos de la anatomía y darme cuenta como al darle lugar a cada parte de mi cuerpo empecé también a conectarme con áreas de mi vida que también ignoraba. Los pies siendo mis semillas me conectan con mi propósito, las raíces siendo mis piernas me conectan con mi capacidad de moverme en mi oscuridad, el tallo siendo mi columna vertebral de conecta a mi capacidad de ascender y ver la luz, las ramas siendo mis brazos me conectan con mi capacidad sostener y dar abrigo a otros, las hojas siendo mis manos me conectan con mi capacidad de crear, las flores siendo mi rostro me conectan con mi capacidad de ver belleza en todo lo que observo y los frutos siendo mi ser me conectan con mi cosecha, mi presente.


Cuando le pregunto a las personas porque quieren entrenar más unas partes de su cuerpo que otras, entran a coincidir muchas respuestas, entre ellas la inconformidad con ciertas zonas corporales, entonces los lugares donde se deposita más grasa en el cuerpo de una mujer, se vuelven las zonas con mayor entrenamiento (piernas, glúteos y abdomen), y esto habla de querer encajar en un CUERPO “BELLO” determinado por unos estándares que se han impuesto en la sociedad, por la publicidad, por la comercialización del cuerpo, sobre todo el cuerpo femenino.


Para mí, entrenar a mi cuerpo como una unidad se ha vuelto mi forma de manifestación y revolución contra la jerarquización y estereotipo corporal que la sociedad ha impuesto. Te invito a unirte a la revolución contra la división y materialización del cuerpo, observa y contempla las plantas, ¿Has visto alguna vez a una margarita peleando con una rosa por quién es más bella? Las flores no se juzgan, las flores no pelean entre ellas, todas se dan su lugar en el jardín y hoy te invito a que te des lugar en este jardín de vida en el que mueves tu cuerpo.

Si quieres conocer cómo empezar a entrenar tu cuerpo a través de la sabiduría de las plantas te invito a conocer mi programa El Camino de la Flor, en mi PODCAST encuentras 7 episodios con las enseñanzas que nos deja cada parte de la planta y de nuestro cuerpo a nuestro ser, encontrarás ejercicios prácticos para mover y conectar tu cuerpo desde la unidad e integralidad.


Escribe con amor, @sandra_movimiento


¡Gracias por leerme, nos (mo) vemos pronto!

Jamie Lowe

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Jul 21, 2022

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